La Asociación de Maricultores Los Hijos de Jacob de Especies Hidrobiológicas de Marcona fue fundada el 5 de diciembre de 2001, con el propósito de organizarse de manera local y fortalecer la toma de decisiones colectivas. Desde sus inicios, la asociación se consolidó a través de reuniones participativas, en las que los acuerdos se adoptaban por mayoría, promoviendo la unidad y el consenso entre sus integrantes.
En su etapa inicial, se priorizó la elección de dirigentes con liderazgo y compromiso, siendo Santiago Rubio el primer presidente de la asociación. La organización inició sus actividades con 22 socios y actualmente está conformada por 32 integrantes, entre socios y socias, conformada por embarcados y no embarcados.
A lo largo de su trayectoria, la asociación ha enfrentado diversos desafíos, destacando la defensa de los límites territoriales, para lo cual implementaron sistemas de vigilancia permanente en sus zonas de trabajo. Asimismo, uno de los principales retos iniciales fue lograr la cohesión interna, desafío que fue superado mediante el diálogo y la toma de acuerdos colectivos.
La asociación desarrolla sus actividades en el Programa Piloto Demostrativo (PPD) y en la Reserva Nacional San Fernando, zona en la que operaban antes de su reconocimiento como área natural protegida. Para garantizar una distribución equitativa del trabajo, la organización implementó un ordenamiento interno autónomo, basado en grupos de trabajo y un sistema de rotación de turnos, iniciativa propia de los socios.
Entre sus principales logros destacan el repoblamiento del erizo, iniciado en 2011 en el marco de la veda, y la recolección responsable de algas, actividad que ha constituido la principal fuente de ingresos de la asociación durante más de dos décadas, realizándose bajo criterios de sostenibilidad. Como parte de su compromiso ambiental, la asociación impulsa acciones de limpieza de playas, iniciativa que le ha valido reconocimientos externos.
Estas actividades han contribuido significativamente a mejorar la calidad de vida de sus socios, generando oportunidades de desarrollo económico, educativo y social, que anteriormente eran poco comunes en el sector pesquero artesanal y que estaban asociados principalmente a actividades como la minería.



