La Asociación Cultivos Marinos de Marcona (ACUMAR) fue fundada el 15 de mayo de 2008, como resultado de un proceso de organización colectiva orientado a la formalización de la actividad pesquera artesanal, especialmente en el marco del Programa Piloto Demostrativo (PPD) y del sector sur de la COPMAR. Su creación respondió a la necesidad de asegurar áreas de trabajo, proteger los recursos marinos y contar con respaldo institucional frente a posibles invasiones.
La iniciativa fue impulsada por Luis Candia Patiño, quien ejercía la presidencia en ese periodo, junto con Walter Ramírez y Walter Lacruz. El proceso de conformación implicó un trabajo directo de convocatoria casa por casa, promoviendo la afiliación para la colecta de sargazo y la participación en el PPD. En sus inicios, la asociación enfrentó resistencia, ya que la colecta de sargazo era considerada una labor extremadamente dura y de baja rentabilidad, realizada de forma manual y con grandes exigencias físicas.
ACUMAR se inició con 15 socios, en su mayoría pescadores embarcados, incluyendo buzos y pescadores herederos, todos varones. Desde el inicio se priorizó un liderazgo orientado al beneficio colectivo y una toma de decisiones basada en la asamblea y el consenso, dejando constancia de los acuerdos en actas. Con el tiempo, la asociación se consolidó y actualmente cuenta con 28 socios.
Uno de los principales desafíos iniciales fue la defensa del territorio, particularmente en la zona de Cerro Colorado, donde los propios socios debieron resguardar sus áreas de trabajo frente a intentos de invasión. Posteriormente, el boom del sargazo generó una mejora económica para la asociación, permitiendo mayores ingresos y fortaleciendo su organización interna.
ACUMAR ha impulsado iniciativas de cultivo marino, entre ellas un proyecto de siembra de erizo financiado con recursos propios, así como experiencias de siembra de yuyo. Si bien estos proyectos no generaron grandes retornos económicos, representaron aprendizajes clave para el desarrollo de futuras iniciativas. Asimismo, la asociación logró construir una casa playera que funciona como refugio y espacio de apoyo para las labores, aunque aún no cuenta con un local institucional propio.
ACUMAR se integró a la COPMAR en el mismo año de su formalización, buscando respaldo legal y mayor seguridad para sus áreas de trabajo.
A pesar de las dificultades, la asociación se mantiene unida sobre la base de valores como el respeto, el compañerismo y la confraternidad, promoviendo la disciplina interna y la solidaridad entre socios. La principal lección aprendida a lo largo de su trayectoria es la importancia de ahorrar y prepararse para los ciclos económicos, y su mensaje a las nuevas generaciones es trabajar por el fortalecimiento de la asociación, priorizando siempre el bienestar colectivo por encima del beneficio individual.

