La Asociación San Nicolás se formó como respuesta a un período crítico para la actividad pesquera artesanal, que motivó a los pescadores de la Caleta de San Nicolás a organizarse para acceder al apoyo del Estado, el cual se canalizaba exclusivamente a través de organizaciones formalmente constituidas. Ante esta situación, un grupo de pescadores, entre ellos Juan Orcon Rodríguez, junto a sus hijos y otros moradores de la caleta, decidieron unirse y conformar la asociación.
La asociación fue fundada el 2 de mayo de 2002, teniendo como principal impulsor y primer presidente a Juan Orcon Rodríguez, acompañado por pescadores como Jorge de Niquita y Jorge Montedioca. En sus inicios, la organización estuvo conformada por aproximadamente 28 socios, en su mayoría varones del sector de pescadores embarcados, constituyéndose como una asociación independiente de gremios o sindicatos.
El proceso de formalización representó uno de los principales desafíos iniciales. Este implicó el registro de socios, la elaboración de libros y documentación legal, enfrentando constantes dificultades legales y económicas debido al desconocimiento de los trámites administrativos. La frecuente observación de documentos por parte de las autoridades en Nazca generó gastos adicionales y la necesidad de asesoría legal. Paralelamente, otro reto importante fue fortalecer la unidad y credibilidad interna, ya que muchos socios dudaban de la viabilidad de la organización. En este contexto, el liderazgo de Juan Orcon fue determinante, destacando por su compromiso, capacidad de gestión y disposición para asumir responsabilidades económicas y administrativas en beneficio colectivo.
Entre los logros más significativos de la asociación destaca su formalización y la defensa del derecho a la colecta de algas, actividad fundamental para el sustento de numerosas familias de Marcona. Frente a la suspensión de esta actividad por presuntas prácticas de depredación, la asociación participó en estudios técnicos que demostraron que las algas recolectadas eran producto del varamiento natural del mar, lo que permitió la emisión de decretos que autorizaron la continuidad de esta labor.
Posteriormente, la Asociación San Nicolás se integró a COPMAR, con la proyección de avanzar hacia la maricultura, inspirándose en experiencias internacionales como el modelo chileno. En este marco, impulsó iniciativas orientadas al cultivo de especies como el choro, caracol, pulpo y erizo. Asimismo, desarrolló experiencias de siembra de yuyo y acciones de cuidado y repoblamiento del erizo en el sector de Cerro Colorado, procesos iniciados hace más de una década.
En la actualidad, la asociación mantiene la unidad, el apoyo mutuo y la defensa activa de sus zonas de pesca, logrando una estabilidad económica relativa para sus socios. Su trayectoria refleja un proceso sostenido de organización y lucha por los derechos del sector pesquero artesanal, dejando como mensaje a las nuevas generaciones la importancia de valorar el esfuerzo colectivo y continuar defendiendo el trabajo y los recursos marinos.



